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Ve perjuicio al medio ambiente y la población y se pronunció después de que la Xunta denegara la autorización ambiental con la información que tenía. La empresa pidió que no se cerrara el expediente y tiene un mes para alegar.

Parcela en la que se ubicaría la planta de biometano de Coeses, parroquia rural de Lugo. Cartel en una pared que manifiesta la oposición a dicha infraestructura. 

Carmen Uz

25/feb/25 – 08:49h. Actualizado: 25/feb/25 – 08:57h.

La Confederación Hidrográfica del Miño-Sil emitió este lunes un nuevo informe en contra del proyecto de la planta de biometano de Coeses, en el municipio de Lugo, tras estudiar la información complementaria que le fue aportada por la empresa en los últimos meses. «Este organismo de cuenca reitera el sentido del informe emitido en su momento, atendiendo a los perjuicios que supondría para el medio ambiente y para la población la instalación de esta planta», explicó la Confederación.

La Hidrográfica indicó que «los organismos de cuenca han de velar por el buen estado de las masas de agua subterráneas que se pudieran ver afectadas, la cercanía a perímetros de protección o la cercanía a zonas vulnerables a la contaminación por nitratos, con el fin de dar cumplimiento al Real Decreto 47/2022, de 18 de enero, sobre protección de las aguas contra la contaminación difusa producida por los nitratos procedentes de fuentes agrarias«.

El organismo emitió el informe después de que la semana pasada la Xunta denegara la autorización ambiental al proyecto, requisito imprescindible para la implantación de esta actividad. Esta consistiría en el tratamiento de residuos de mataderos y de industrias de carne, pescado y leche a través de un sistema biológico (digestión anaeróbica) para la generación de biogás y su transformación en metano.

La Xunta fundamentó la denegación en que los informes de la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil de los que disponía no autorizaban el vertido al regato de Vilalvite de las aguas resultantes del proceso. La Hidrográfica emitió informes advirtiendo a la empresa de deficiencias y solicitándole más información en tres ocasiones (mayo, agosto y septiembre) y la empresa, Bioenergía Lugo, aportó la última documentación a principios de diciembre.

El plazo para que el organismo de cuenca emitiese un nuevo informe terminaba a mediados de febrero por lo que, sin que este se produjese y con la documentación de la que disponía de la CHMS y del resto de organismos consultados, la Xunta denegó la autorización ambiental, tras dar un trámite de audiencia a la empresa. En este, Bionergía pidió a la Xunta que no cerrase el expediente porque había remitido a la Hidrográfica información a principios de diciembre y no había tenido respuesta. Esta acaba de producirse, según informó la Confederación.

Un mes para alegar

La empresa tiene un mes de plazo para presentar un recurso de alzada contra la denegación de la Xunta y, vistos los antecedentes, todo apunta a que podría seguir peleando, como ya dejó ver hace unas semanas al pedir que no se cerrara el expediente hasta disponer de respuesta de la Hidrográfica.

Aunque en el último año se han puesto en duda otros aspectos del proyecto, como los olores que podrían derivarse de ella, tanto por el paso de camiones con residuos como por el propio proceso de tratamiento, la Xunta sustentó la denegación de la autorización ambiental en que, con los informes de la Hidrográfica de los que disponía en ese momento, el vertido no era admisible.

El organismo refrenda su opinión en el informe emitido este lunes, pese a las «aclaraciones» que realizó la empresa en los últimos meses y a que incluso se podrían estar poniendo sobre la mesa otras soluciones técnicas, como el vertido del agua directamente al campo de forma repartida.

Euforia política y prevención vecinal

La denegación de la Xunta fue recibida con euforia por todos los partidos políticos, tras meses batiéndose por ver quién se apuntaba el tanto de echar la iniciativa abajo, y por la plataforma vecinal que luchó por ese mismo fin. Eso, a pesar de que el PSOE y el BNG creen que el PP y la Xunta apoyaban el proyecto, al declararlo de interés prioritario, lo que acorta plazos de tramitación. Y mientras el PP, por su parte, ve connivencia de los socialistas lucenses con la empresa y los vecinos de Coeses, puesto que en el anterior mandato hubo reuniones con estos y con Bioenergía cuando esta solicitó licencia urbanística, entonces denegada.

Sin embargo, pese a esa euforia, entre los vecinos de las parroquias colindantes que se oponen a este proyecto también hay temor a que la empresa no dé todo por perdido y que, dentro del plazo que tiene para alegar, siga intentando sacar el proyecto adelante. El cierre del expediente podría dificultar esa posibilidad. En todo caso, los vecinos anunciaron que llevarán el asunto a la Fiscalía, para que intervenga en caso de necesidad.

Alquiler del monte comunal

Bioenergía está pagando un alquiler por el suelo a la comunidad de montes de Coeses desde hace más de dos años (en torno a 20.000 euros al año, según lo trascendido) y lleva mucho esfuerzo y dinero invertido.

La planta estaría cerca del matadero de Novafrigsa, que tiene autorización para verter al Miño 332.880 metros cúbicos de aguas residuales al año, tras la depuración que hace sus propias instalaciones, según figura en su autorización ambiental.

Bioenergía preveía verter al regato de Vilalvite, que desemboca en el Miño, un máximo de 31.660 metros cúbicos al año, también tras el correspondiente proceso de depuración.

Bioenergía Lugo es una empresa participada por la madrileña Aratel, filial a su vez de uno de los mayores grupos energéticos del mundo, el francés Vinci, que en 2022 registró una cifra de negocio de 61.600 millones de euros. El proyecto de Coeses está valorado en 12.

¿Por qué en Coeses?

Bioenergía eligió Coeses por la disponibilidad de suelo, los buenos accesos y la cercanía al gasoducto. La planta estaría cerca del matadero de Novafrigsa, que tiene autorización para verter a al año 332.880 metros cúbicos de aguas residuales, tras un proceso de depuración que realiza en sus propias instalaciones y que controla la Confederación Hidrográfica, como marca la normativa.

Además de la planta de tratamiento y de la tubería hasta el gasoducto que pasa a unos kilómetros, la firma madrileña tendría que extender una línea eléctrica de media tensión de 630 metros de largo en tramo aéreo.

La planta funcionaría las 24 horas los siete días de la semana, con supervisión presencial durante seis días en un turno de siete horas y el resto del tiempo con control remoto. Prevé dar empleo a cinco personas: un jefe de planta, tres operarios y un administrativo, según figura en el proyecto expuesto al público.

Jesús Vázquez: «No se puede pensar solo en traer a la Panorama, hay que ser solidario»

La plataforma contra la planta de Coeses, que cuenta con el apoyo de la federación vecinal de Lugo, es crítica con los vecinos de la parroquia por alquilar el monte comunal a la empresa para su instalación. «No se puede pensar solo en traer a la Panorama el día de las fiestas. Hay que pensar que la actividad va a generar unos problemas tremendos. Si a ti eso no te importa yo tengo que decir que eres insolidario», afirma el presidente de la federación, Jesús Vázquez.

Los vecinos temen los olores al paso de los camiones con los residuos y durante la descarga en la planta —a 200 metros de una vivienda— y los que se podrían generar durante tratamiento. Advierten también de posible contaminación de las aguas superficiales y subterráneas en una zona donde la mayoría de los vecinos se abastecen de pozos privados.

Los defensores de estas plantas, que están en expansión en Europa y también en España, aunque a menudo con rechazo social, alegan que los residuos van en camiones cerrados y que el tratamiento se hace en un espacio cerrado con un sistema de ventilación y de filtración que minimiza la dispersión de olores. Sobre las aguas residuales explican que se vertería previa depuración y con controles de la Hidrográfica, como en el caso de Novafrigsa, aspecto que contraponen a los abonos químicos y los purines que se vierten en la zona y que sí pueden estar resultando perjudiciales para la salud de los vecinos, alegan.

FUENTE: EL PROGRESO. 25/02/2025.

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